domingo, 29 de noviembre de 2009

NOVENA DE SAN MIGUEL


La novena es una serie de oraciones que se prolongan a lo largo de 9 días dedicadas a un santo para pedirle una gracia o intercesión por los difuntos. Por su muestra de perseverancia, aunque menor que otras devociones, ha mostrado su eficacia al conmover más el corazón de los santos y ángeles.

La Legión de San Miguel, confiada a su poderosa intercesión, adopta ésta oración cómo devoción extraordinaria, para pedirle alguna gracia en particular o como acción de gracias.

La novena se desarrolla durante nueve días, y consiste en una parte común y nueve jaculatorias distintas para cada día:

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Oraciones para todos los Días


Honrando a San Miguel, los pueblos atraen incalculables beneficios. 
Invocándole nos defiende y conduce al Cielo.
Yo, pecador me confieso a Dios todopoderoso
a la bienaventurada siempre Virgen María,
al bienaventurado san Miguel Arcángel,
al bienaventurado san Juan Bautista,
a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,
a todos los santos, y a vosotros, hermanos,
que pequé gravemente con el pensamiento, palabra y obra;
por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.
Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, 
al bienaventurado san Miguel Arcángel,
al bienaventurado san Juan Bautista,
a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,
a todos los santos, y a vosotros, hermanos,
que roguéis por mí a Dios nuestro Señor. Amén
 
San Miguel, Primado entre los Príncipes del Cielo, os ofrezco mis alabanzas y devoción, porque Dios os ha creado tan excelente y tan perfecto y os ha dotado de un celo tan grande por su gloria y de una sumisión tan admirable a sus divinos decretos.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.  
Sé nuestro amparo contra la perversidad 
y asechanzas del Demonio. ¡Reprímale Dios! 
Pedimos suplicantes. Y tú, príncipe de la milicia celestial, 
arroja al infierno con el Divino Poder a Satanás 
y a los demás espíritus malignos que andan 
dispersos por el mundo para la perdición de las almas. 
Amén.

Celestial y purísimo Mensajero de Dios, dignaos alcanzarme de los Sagrados Corazones de Jesús y María un verdadero amor por Ellos, la sumisión a la divina Voluntad y la gracia de… (hágase aquí la petición que se desea obtener con la novena).

Padre Nuestro, tres Ave Marías y Gloria.


Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros Tu reino. Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, la Inmaculada Concepción de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.

Terminar con la jaculatoria correspondiente a cada día. 

Oraciones para cada día

Día Primero
María Inmaculada, Madre y dulce Medianera, Reina de los Cielos, humildemente os suplicamos intercedáis por nosotros. Ruega a Dios que envíe a San Miguel y a sus ángeles para apartar los obstáculos que se oponen al reinado del Sagrado Corazón en el mundo.


Día Segundo
San Miguel, Ángel de los Santos combates, os ofrezco mis alabanzas y devoción por la inefable complacencia con que Dios os mira como defensor de su gloria.


Día Tercero
San Miguel, Ángel de la Victoria, con devoción os alabo por la alegría con que Nuestro Señor Jesucristo os ve como celoso defensor de su divinidad y las victorias que conseguís sobre los enemigos de nuestras almas.


Día Cuarto
San Miguel, Ministro del Altísimo, con devoción os alabo por la ternura con que os mira la Santísima Virgen viendo los combates que habéis librado y libráis sin cesar para establecer el reinado de su amado Hijo, Dios y Redentor nuestro, en el mundo.


Día Quinto
San Miguel, Guardián del Cielo, os alabo con devoción por la veneración, el amor y el honor que os rinden las jerarquías celestiales de las cuales sois augusto Príncipe.


Día Sexto
San Miguel, Ángel del Santo Sacrificio, os alabo con devoción por el honor que os ha hecho nuestro Señor Jesucristo confiándoos la custodia de la Iglesia, su querida esposa y os ofrezco el reconocimiento y amor que la Santa Iglesia os profesa.

Día Séptimo
San Miguel, Portador del estandarte de salvación, os ofrezco mis alabanzas con devoción por la importante misión que Dios os ha dado al confiaros las almas de todos los predestinados, defendiéndolas en la hora de la muerte de los asaltos del infierno, presentándolas ante Dios enteramente puras. 


Día Octavo
San Miguel, Ángel de la Paz, os alabo con devoción por toda la fuerza, la dulzura y suavidad encerradas en vuestro santo nombre, delicia de vuestros verdaderos devotos. 


Día Noveno
San Miguel, Ángel del Perdón, os alabo con devoción por los inmensos beneficios que habéis derramado sobre nuestra Patria, siempre que ésta ha sido fiel a Dios, así como por la abnegación, reconocimiento y amor que os rinden vuestros servidores. Dignaos, os suplicamos, obtener de los Corazones de Jesús y de María aumenten vuestros devotos para obtener la salvación.  

Amén.

domingo, 22 de noviembre de 2009

DEVOCIÓN DEL ROSARIO DE LOS ÁNGELES


La legión de San Miguel tien cómo principal devoción el rezo de la Coronilla de San Miguel o Rosario de los Ángeles, para realizarlo no es necesario más que saberse la oración o disponer de ella, sin embargo existe un rosario específico el cual permite llevar una medalla de San Miguel y del Ángel de la Guarda consigo y llevar más eficazmente las cuentas del Rosario.

Esta devocíon, de gran provecho espiritual y fácil realización material, consiste simplemente en adquirir un Rosario de los Ángeles bendecido(por desgracia la Legión carece de recusos materiales para facilitarlas de manera gratuíta) y llevarlo encima consigo en todo momento. Así mismo consiste en besar, al menos una vez al día, la medalla que cuelga del Rosario. La misma se puede llevar en una bolsita en el bolsillo, en el bolso, en la muñeca o colgada del cuello (Esta opción es más complicada, debido a que es más corta que un Rosario Mariano).

La devoción del Rosario no implica no despegarse nunca de la misma, si no tenerla presente siempre en el espíritu; eso significa que mientras se está en casa puede dejarse en la mesilla o en algún lugar de privilegio (No sería adecuado meterla en un cajón o dejársela en la mochila, por ejemplo). Mientras se esta fuera de casa puede estar en una mochila o bolsa de la que no nos separemos (salvo si vamos a hacer deporte o actividades similares). En el caso de vuestro humilde servidor dentro de casa permanece en mi mesilla o conmigo, y fuera de ella no sale de una bolsita de cuero que llevo en el bolsillo.

En casod e olvidarse accidentalmente en casa algún día  no se necesitará reparación, pero si el olvido es muy prolongado o sistemático se recomienda hacer alguna penitencia.

Recordamos a todo aquel que cumpla esta devoción que se beneficiarán de las generosísimas promesas hechas al respecto por San Miguel Arcángel.

DEVOCIÓN DEl AYUNO

El ayuno es la privación de comida durante cierto tiempo, con el fin de aumentar la Templanza y el autodominio mediante la renuncia voluntaria a algo que nos es lícito y agradable.

Reglas de la Iglesia

La Iglesia católica define como ayuno la limitación de la comida ingerida en un día a una comida fuerte y dos comidas que juntas, no sobrepasen en cantidad a la fuerte. Son días de ayuno obligatorio para la Iglesia el Miercoles de Ceniza y el Viernes Santo, obligando a todo fiel entre 14 y 59 años.

El ayuno estricto es aquel que limita la ingesta de comida totalmente, o a muy limitados alimentos (el agua no está incluída en ningún caso).

La abstinencia es la no ingesta de productos considerados cárnicos, y tiene el mismo sentido que el ayuno. Son días de abstinencia todos los viernes del año que no caigan en precepto y estan obligados todos los cristianos mayores de 7 años.

Los Legionarios de San Miguel que lo deseén pueden realizar ayuno con las condiciones que preescribe la Iglesia en los días especificados más adelante y por las mismas intenciones.

Ayuno

Los legionarios de San Miguel, cuyo principal objetivo es la defensa de la Iglesia, comprende que sus mayores enemigo son los demonios, y entiende aquello que dijo el Santo cura de Ars, cuando dijo que lo único que no soportaba el demonio era el ayuno voluntario. Así mismo nos apoyamos en las Escrituras al leer el Evangelio según San Marcos (9:29) donde Nuestro Señor afirma que las armas más eficaces del cristiano son el ayuno y la oración.

Aquellos legionarios que lo deseén pueden realizar la devoción del ayuno de dos maneras, completa o parcialmente. La diferencia radica en la cantidad de días totales de ayuno (Mientras que en la completa se observan 14 días al año, la parcial sólo contempla 7) en las siguientes fechas, con las intenciones normales de la Legión:

- Los cuatro viernes de Adviento.

- El día anterior al viernes del Sagrado Corazón de Jesús, cerca de junio.

- El primer sábado de Junio, día del Inmaculado Corazón de María.

- Día de San Miguel Arcángel (29 de septiembre), salvo que caiga en domingo, en cuyo caso será el viernes de la misma semana.

- Día de los Santos Ángeles Custodios (2 de octubre), salvo que caiga en domingo, en cuyo caso será el viernes de la misma semana.

- Los tres últimos viernes de Cuaresma.

- El día siguiente al de la Ascensión de Nuestro Señor.

- El viernes anterior al día de Todos los Santos.

- El día de la aparición de San Miguel Arcángel, salvo que caiga en domingo, en cuyo caso será el viernes de la misma semana.

Aquellos que hagan la devoción parcial de los ayunos tan sólo deberán atender a los siguientes días: los dos últimos viernes de Adviento, el día del Sagrado Corazón de Jesús, día de San Miguel Arcángel, los dos últimos viernes de Cuaresma y el viernes anterior al día de Todos los Santos.


Todos los días han sido escogidos con una motivación concreta de reparación y propiciación para la Iglesia, y son escogidos con un motivo especial, preferentemente el viernes, día de la semana de penitencia por excelencia. La legión de San Miguel se compromete a avisar una semana antes del día de ayuno a aquellos que hayan decidido llevar a cabo esta devoción.

La Legión de San Miguel entiende el esfuerzo necesario para realizar el ayuno en general y esta devoción en particular, sin embargo recuerda que tanto el magisterio cómo los santos de la Iglesia coinciden en confirmar las abundantes gracias y méritos que cosechan aquellos que practican el ayuno, tanto para si cómo para los demás.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EXORCISMO DE LEÓN XIII

ATENCIÓN: Las partes suprimidas no pueden ser rezadas nada más que por sacerdotes con permiso expreso de su ordinario. En ningún caso un laico puede dirigirse directamente a un demonio, ni increparle, ni preguntarle, ni expulsarle. Las oraciones de liberación, también llamados exorcismos menores, son los únicos permitidos para los laicos.

Éste exorcismo contra Satanás y los ángeles apóstatas fue hecho por el papa León XIII junto con el que forma la devoción de después de la santa misa, y fue añadido en el ritual de exorcismos por el mismo. Será una de nuestras devociones extraordinarias, para utilizarla siempre que la ocasion lo requiera.

Exorcismo

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Salmo LXVII
Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.
Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.

 
Salmo XXXIV
Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí.
Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.
Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición.
Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate.
Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales.
Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación.



Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.




Súplica a San Miguel Arcángel.
Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).

He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de ángel de la luz (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculad, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abobinación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. ¡Oh, invencible adalid! Ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.


La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).


Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.

He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.

V. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.

R. Como lo esperamos de Ti.

Señor, escucha nuestra oración.
Y llegue a Ti nuestro clamor.


Oremos. Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.

Señor, escucha mi oración.

Y llegue a Ti mi clamor.


Oremos. Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

De las asechanzas del demonio... Líbranos, Señor.
Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad... Te rogamos, óyenos.
Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia... Te rogamos, óyenos.

Señor, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).

Padre Nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas cómo también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
más líbranos del mal. Amén.

martes, 17 de noviembre de 2009

PROMESAS DE SAN MIGUEL

Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac en 1750. San Miguel le dijo a lareligiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación del Rosario de los Ángeles. Realmente sabemos (nosotros, pues hay una biografía publicada) muy poco sobre Antonia; tan sólo que fue una religiosa carmelita que no ha llegado a ser beatificada (Siervo de Dios es el grado anterior a venerable). Sin embargo la Coronilla y las promesas que la enriquecen fueron aprobadas por el papa Pío IX y bendecida con abundantes indulgencias.

Promesas

Las promesas que San Miguel hizo a la Sierva de Dios fueron las siguientes: A los que practiquen ésta devoción en su honor (El rezo de la coronilla), les promete Grandes bendiciones, entre ellas enviar un ángel de cada coro celestial para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a aquellos que recen la Coronilla todos los días les asegura que disfrutaran de su asistencia continua (durante ésta vida y después de la muerte). Por último promete que serán acompañados de todos los ángeles y que, tras la muerte, él y todos sus seres queridos, parientes y familiares, serán librados del purgatorio.

Magníficas promesas dignas del Príncipe y General de las Milicias Celestiales. Aquellos que recen la Coronilla todos los días disfrutarán de su asistencia continua, y eso es algo que nos ha de llenar de honor y confianza, pues no hay nadie más adecuado que él para vencer al Demonio.

La promesa de San Miguel sobre el purgatorio es otra promesa generosísima, donde nos garantiza (en caso de morir en estado de gracia) que tanto nosotros, como nuestros parientes y seres queridos, serán liberados del fuego purificador y de la amarga espera.

La escolta de nueve espíritus (uno de cada coro celestial) durante la Santa Comunión, que es el momento más importante de nuestra vida cristiana (pues en el entramos en verdadera y auténtica comunión con Cristo, nuestro Señor y Salvador) mediante la cual San Miguel quiere asegurarnos las gracia de todos los coros angelicales por nuestra perseverancia.

Indulgencias

El Papa Pío IX confirmó la Coronilla de San Miguel y la enriqueció con abundantes indulgencias (Remisión de las penas de los pecados ya perdonados), estas son:
- Indulgencia parcial a quien rece la Coronilla con el corazón contrito.

- Indulgencia parcial a quien cada día llevare consigo la corona o besaren la medalla de los Santos Ángeles que de ella cuelga.

- Indulgencia Plenaria, una vez al mes, a aquellos que la rezaren diariamente, el día que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados, y rogando por las intenciones de Su Santidad.

- Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones - contritos, confesados, comulgados y habiendo rezado por las intenciones de Su Santidad y la Coronilla- en las fiestas de:
a) La aparición de San Miguel Arcángel (8 de mayo).
b) La dedicación de San Miguel Arcángel (29 de Septiembre).
c) La fiesta de los Santos ángeles custodios (2 de octubre).

domingo, 15 de noviembre de 2009

DEVOCIÓN PARA DESPUÉS DE LA SANTA MISA

Devoción

Uno de los deberes de la Legión de San Miguel es el rezo, después de la misa de precepto (es decir, domingos y festivos) de dos oraciones tal y cómo se hacía antes de la reforma litúrgica: El Ave María y el Exorcismo de San Miguel.

Ambos se rezarán, indistíntamente, tras la despedida final del sacerdote. De rodillas (salvo si se tiene algún impedimento físico) y con la intención de ofrecerlo , principalmente, por la defensa y protección de la Iglesia; tanto de sus enemigos internos cómo de los externos. No se descarta cualquier otra intención que quiera añandirse de carácter personal.

El olvido accidental de ésta devoción no acarrea ninguna pena ni de pecado ni de cualquier otra índole, y puede sustituírse perfectamente por el rezo de la misma más un credo en cualquier otro momento de la semana, en una Iglesia o capilla y de rodillas, igualmente.

El Ave María, primera parte de esta devoción:


Ave María, Llena eres de Gracia, 
el Señor es contigo. 
Bendita tu eres entre todas las mujeres, 
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios, 
ruega por nosotros pecadores, 
ahora y en la hora de nuestra muerte. 
Amén.



El Exorcismo de San Miguel, segunda parte de la misma:  

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.  
Sé nuestro amparo contra la perversidad 
y asechanzas del Demonio. ¡Reprímale Dios! 
Pedimos suplicantes. Y tú, príncipe de la milicia celestial, 
arroja al infierno con el Divino Poder a Satanás 
y a los demás espíritus malignos que andan 
dispersos por el mundo para la perdición de las almas. 
Amén.

El Credo, tercera parte para los que hayan faltado a la devoción el domigo o la fiesta de guardar: 

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,  
creador del cielo y de la tierra. 
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, 
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, 
nació de Santa María Virgen; 
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, 
fue crucificado, muerto y sepultado, 
descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, 
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. 
Desde allí ha de juzgar a vivos y muertos. 
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, 
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, 
la resurrección de la carne y la vida eterna. 
Amén.

El rezo del credo puede hacerse con el credo de los apóstoles, con el de Nicea-Constantinopla o con el de Pablo VI indistintamente, aquí presentamos el más sencillo.

Motivo

Se cuenta que, estando rezando el Papa León XIII en su capilla privada, tuvo una terrible visión del Demonio abatiéndose sobre San Pedro, y oyó cómo éste le pedía a Dios 100 años para actuar libremente  y así destruir a la Iglesia de Cristo. El Santo Padre, aterrorizado, salió disparado hacia su despacho y se encerró allí. Media hora después entregó a su secretario una hoja con el citado exorcismo, con órdenes de copiarlo y enviarlo a todos los obispos del mundo, para añadir al final de cada misa cómo súplica al defensor de la Iglesia, implorando su protección. He aquí el texto original en Latín redactado por León XIII:

Sancte Michael Archangele, defende nos in prælio;
contra nequitiam et insidias diaboli esto præsidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
tuque, Princeps militiæ cælestis,
Satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute in infernum detrude.
Amen. 


Así mismo el Ave María es la oración más conocida a la intercesora y dadora de gracia por excelencia, la Santísima Virgen María. A ella unimos nuestros ruegos e intenciones, de manera que encuentren sitio en el Sacratísimo Corazón de su Hijo y Señor Nuestro, Jesucristo; para que éste mande presto al gloriosísimo arcángel San Miguel en protección de su Esposa, tan atacada y asediada por Satanás y sus servidores.

Añadimos el Ave María y el Credo (En versión de Nicea-Constantinopla) en Latín, pues esta devoción puede cumplirse en cualquier idioma conocido, pero el Latín sigue siendo el oficial y común a la Iglesia de Cristo.

Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, 
benedícta tu in muliéribus et benedíctus 
fructus ventris tui, Iesus.
Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, 

nunc et in hora mortis nostræ. Amen. 

Mediante el Credo estamos pidiendo Fe a Dios, para poder afrontar con fuerza los retos que, de seguro, el demonio nos pondrá para que no cumplamos esta devoción. El Credo también es nuestra forma de decirle que no prevalecerá.

Credo in unum Deum,
Patrem omnipoténtem,
factórem caeli et terrae,
visibílium óminum et invisíbilium.
Et in unum Dóminum Iesum Christum Filium Dei unigénitum.
Et ex Patre natum ante ómnia saécula.
Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero.
Génitum, non factum, consubtantialem Patri:
per quem ómnia facta sunt.
Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de caelis.
Et incarnatus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine et homo factus est.
Crucifixus étiam pro nobis: sub Póntio Piláto passus et sepúltus est.
Et resurréxit tértia die, secúndum scripturas.
Et ascédit in caelum: sedet ad déxtram Patris.
Et íterum ventúrus est cum glória, iudicáre vivos et mortuos:
cuius regni non erit finis.
Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem:
qui ex Patre Filióque prócedit.
Qui cum Patre et Filio simul adorátur et conglorificátur;
qui locútus est per Prophétas.
Et unam sanctam catholicam et apostólicam Ecclésiam.
Confíteor unum baptisma in remissiónem peccatórum.
Et exspécto resurrectiónem mortuórum.
Et venturi saéculi.
Amén.

 

CORONILLA DE SAN MIGUEL

La Coronilla de San Miguel, o Rosario de los Ángeles, es una oración basada en nueve salutaciones a San Miguel y a cada uno de los nueve coros celestiales. Fue instituída por San Miguel en persona y revelada a la Sierva de Dios Antonia de Astónac en 1750. La coronilla es la principal devoción de la Legión de San Miguel, cuyos miembros tienen cómo principal devoción su rezo diario.

La Coronilla se reza con una intención principal, común a todos los Legionarios y permanenete: La protección de la Iglesia de sus enemigos, tanto de los exteriores cómode los internos. Además se añadirá una intención especial, variable conforme a las necesidades temporales de la Iglesia (Que será mensual y se comunicará a los legionarios por correo electrónico). Todo esto no excluye ninguna intención personal que quiera añadir cada legionario individualmente.

Coronilla

La coronilla de San Miguel se reza de la siguiente forma:


En el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios mío, ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

I
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, infunde en nuestro alma la llama de la Caridad Perfecta. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

II

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

III
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.


IV
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

V
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

VI
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del Demonio. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

VII
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Virtudes, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

VIII
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia final en la fe y buenas obras, de modo que podamos llegar a la gloria del paraíso. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.

IX
Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante ésta vida mortal y luego nos conduzcan al paraíso. Amén.

Padre Nuestro y tres Ave Marías.




Padre Nuestro en honor a San Miguel.
Padre Nuestro en honor a San Gabriel.
Padre Nuestro en honor a San Rafael.
Padre Nuestro en honor a tu Ángel Custodio.

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a tí, y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.


V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres escogiste por príncipe de tu Iglesia al Gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos, de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Tras el rezo de la Coronilla es tradición añadir a continuación una oración a la Vírgen (Salve, Reina de los cielos...) Nosotros vamos a poner a continuación el Reina de los Ángeles:

¡Oh, Augusta Reina de los cielos y Señora de los ángeles!

Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la Serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humíldemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.

¿Quien cómo Dios?
Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh, buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh, divina madre! Enviad los santos ángeles para defendernos y rechazar lejos al Demonio, nuestro mortal enemigo.

Amén.


Rezarla por completo no lleva más de 20 nminutos, y puede hacerse perfectamente en el transporte público, paseando, yendo al trabajo o a la universidad, antes de acostarse... Tiene la ventaja de que no requiere tanta concentración como el rosario debido a que no hay misterios que meditar, auqnue se recomienda fuertemente no apartar la mente de las cosas santas durante la oración, prestando atención a lo que se reza.

En caso de un olvido o la imposibilidad de rezarla un día concreto se recomienda rezar dos veces al día siguiente, de manera que se compense. Si tambien resulta imposible hacer esto se pueden rezar 13 exorcismos de San Miguel a cambio (9 por cada coro y los otros 4 por San Miguel, San Gabriel, San Rafael y el Ángel Custodio), a ser posible en una iglesia o capilla.

Se recuerda a todos que esta devoción no obliga bajo pecado y que la falta esporádica por causas de fuerza mayor es comprensible, sin embargo se trata de la devoción principal de la Legión y se recomienda encarecidamente constancia y perseverancia con la misma.

Oraciones

Transcribo aquí a continuación el Padre Nuestro y el Ave María, para aquellos que deseén tenerlos enfrente o los necesiten:

Padre Nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas cómo también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
más líbranos del mal. Amén.


Ave María, Llena eres de Gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.